Cada
joven trabajador vale más que todo el oro del mundo.
En
la JOC perseguimos un objetivo general: transformar la sociedad!
Queremos construir una sociedad que responda a los sueños y
aspiraciones de todos los jóvenes trabajadores.
¡Más
sobre la importancia de los testimonios!
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escrito por Secrétariat International
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Tuesday, 22 de January de 2008 |
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 Pierlyne, Les Cayes/Haití Me llamo
Rose Pierlyne Guillaume, tengo 27 años y procedo de una
familia de 5 hijos de la región de Les Cayes. Mi padre era
labrador y mi madre tendera. Soy la tercera hija de mi familia. En
los primeros años de mi infancia la vida parecía
maravillosa, porque mi padre era joven y tenía mucha energía
para trabajar, nos proporcionaba todo lo que necesitábamos
para vivir, nos llevaba a la escuela más grande de mi región
natal. Sólo hay una cosa que tengo que reprochar a mi padre,
que nos hacía creer que éramos superiores a los demás,
nunca nos dejaba jugar con los niños de la región, pero
nos daba una educación muy estricta y respetuosa de los
principios de la vida.
Las
cosas no iban muy bien
Cuando
tenía 10-12 años, mi padre se ha puesto enfermo y le
han operado 2 veces en un año. El médico le ha pedido
que no trabajara la tierra y que descansara durante 2 años.
Entonces solo mi madre trabajaba para darnos de comer, pagar la
escuela para 5 niños. Las cosas no iban muy bien.
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escrito por Secrétariat International
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Monday, 14 de January de 2008 |
 Legima (Puerto Príncipe/Haití) Me llamo Legima Leres, tengo 26 años y vivo en Puerto Príncipe. Para ganarme la vida me dedico a vender llamadas a través del teléfono móvil. Es un servicio que ofrecemos los jóvenes que no logramos encontrar empleo de modo a ganarnos la vida de forma decente.
Trabajo a diario de 5 de la mañana a 8 de la noche, lo cual representa unas 15 horas de trabajo. No tengo lugar fijo para ejercer la actividad. Camino por la calle en busca de clientes que quieran hacer una llamada por teléfono. A veces si estoy en algún lugar como un parque me siento, descanso y bebo agua para refrescarme.
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Monday, 07 de January de 2008 |
 Carole, Québec Testimonio de Carole Lavoie, Québec. Nací en 1978 en una aldea del Québec llamada St-Prime. Mi padre era agricultor y mi madre trabajaba en casa para criarnos a los cuatro hijos de la familia. Soy la menor de los cuatro.
Durante 2 años cursé Ciencias en el colegio hasta que me di cuenta de que no era una buena opción para mí y es así como decidí ir a trabajar.
Abrirse a la realidad
Como necesitaba aprender y asumir otros retos, me cogí la mochila y me fui a ciudades de habla inglesa en el Canadá para aprender inglés. Tuve muchos empleos precarios tanto en Québec como en Ontario o en la Colombia Británica. Entre otros ejemplos me dediqué a cuidar niños de familias ricas, trabajé de guía turístico, cajera, camarera,
azafata o auxiliar social.
En mis viajes por dichas provincias viví períodos difíciles y hasta estuve sin techo durante un tiempo.
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Monday, 03 de December de 2007 |
 Rameau, Les Cayes/Haiti Yves Rameau Beltéus, 33 años, Haití. Soy el más pequeño de una familia de 4 hijos. Soy originario de Cayes, la tercera ciudad más importante del país. Mi padre ha fallecido hace 4 años y mi madre trabaja en casa porque tiene ya 75 años.
En mi cultura, los últimos y los primeros disfrutan de todos los privilegios de la familia. Después de la muerte de mi padre, hemos estado obligados a solucionar todo para que la vida continuara. Haití está considerado como el país más pobre del continente pero a pesar de la miseria, mis padres han dado todo para permitirnos orientarnos en nuestra vida. Todos nosotros hemos hecho estudios universitarios para poder salir de nuestra condición. En la escuela siempre hemos sido conscientes de nuestra situación y eso nos ha ayudado a ser lo que somos hoy día.
Quiero daros conocimientos
La vida no ha sido muy fácil para mis padres, sobre todo en los periodos de lluvia y de ciclones. Para permitirnos ir a la escuela, mi padre y mi madre estaban obligados a llevarnos a sus espaldas para atravesar las calles inundadas. Cuando mi padre pasaba todo un mes trabajando en el campo para pagar nuestros alimentos y los gastos escolares mensuales (nosotros no íbamos a una escuela pública), mi madre hacía todo para que pudiéramos ir a la escuela. En nuestra cultura, si los padres querían que sus hijos pertenecieran a la clase intelectual, estos tenían que hacer muchos esfuerzos para que sus hijos pudieran terminar sus estudios y tener una profesión.
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Friday, 20 de July de 2007 |
 Maria (Negresti/Romania) Maria, 20 años, originaria de la ciudad de Negresti, en el noroeste de Rumania. Hoy vive en Baia-Mare a unos 50 km, porque como explica, en su ciudad natal la mayoría de los jóvenes trabajadores tienen dificultades para encontrar un trabajo.
“Los jóvenes aceptan trabajos sin contrato, solo para ganar dinero. Es difícil sobrevivir. Los alimentos y los alquileres cuestan mucho. Muchos viven con sus padres y dependen de la ayuda de los amigos. Están continuamente endeudados”.
Muchos emigran debido a las malas condiciones laborales
En Negresti, los jóvenes trabajan generalmente en una de las dos grades fábricas o si no son vendedores, trabajan en restaurantes, panaderías o son conductores en las empresas.
“Muchos emigran debido a las malas condiciones laborales o los salarios bajos. Mi madre se ha marchado a trabajar a Canada durante 9 meses, pero hoy no queda nada del dinero que ha ganado allí”
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Thursday, 19 de July de 2007 |
 Nadia (L'viv/Ukraine) Nadia tiene 24 años. Viene de un pueblo situado a una decena de kilómetros de la ciudad de L’viv, al oeste de Ucrania. Son seis de familia y sus padres trabajan en una tienda pequeña que vende productos regionales.
Nadia acaba de terminar sus 6 años de estudios universitarios de filosofía. Antes de empezar sus estudios, esperaba que un día sería profesora, pero desde entonces ha cambiado de punto de vista porque en este momento la interesa más trabajar directamente con la gente.
Sentirse útil en la sociedad
“Pienso que es realmente necesario para la gente sentirse útil en la sociedad”.
Nadia ha tenido diferentes experiencias de trabajo pero siempre en empleos temporales.
“En un momento he trabajado en una pizzeria. Trabajaba 14 horas diarias y enn total tenía 15 minutos de pausa. También he trabajado en un café y he tenido un empleo temporal en un instituto de arqueología”.
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Thursday, 05 de July de 2007 |
 Teresa (Philippines)
Me llamo Teresa. Tengo 33 años y soy natural de las Filipinas. Vengo de una familia numerosa con cinco hermanos y tres hermanas. Antes de nacer, mi padre que era mecánico de mantenimiento de los neumáticos de los camiones de una gran empresa azucarera, tuvo un accidente laboral. Se lesionó de gravedad en la cabeza y ya no pudo trabajar más.
Un día después de la operación, el abogado de la empresa, aprovechando su suma debilidad le hizo firmar un documento en el que declaraba que no pediría ninguna indemnización. Hoy mi padre sigue con la misma debilidad y tiene dificultades para concentrarse.
Esa fue mi primera experiencia importante sobre la injusticia.
¡Agarraos a vuestros sueños!
Tras el accidente, mi madre que es una mujer con un valor increíble, comenzó a trabajar de cocinera para familias adineradas. Se levantaba a las tres de la mañana, preparaba la comida y compraba también los productos al vecindario para ir a venderlos a la ciudad. Nosotras fabricábamos caramelos y los vendíamos en los pueblos vecinos los sábados y domingos. Yo sentía vergüenza y miedo.
Teníamos lo justo para comer pero mi madre siempre observaba la regla de esperar a que todos estuvieran antes de ponerse a comer. Vivíamos todos hacinados en una sola habitación pero éramos felices. Mi madre siempre nos decía: “agarraos a vuestros sueños y algún día encontraréis trabajo”.
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