
Tras atravesar la peor crisis financiera de las últimas décadas, Sri Lanka experimentó una frágil recuperación económica en 2024. Sin embargo, el continuo aumento de los precios, los bajos sueldos y la elevada tasa de desempleo siguen afectando gravemente a la población, en particular a los grupos más marginados, como las mujeres y los trabajadores del sector informal.
Las mujeres de Sri Lanka se ven afectadas por enormes desigualdades de género, que se traducen en una baja participación en la población activa, grandes disparidades salariales y una carga desproporcionada de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados.
Las mujeres en el centro del proyecto de la JOC de Sri Lanka
Ante estos retos, la JOC de Sri Lanka ha puesto en marcha un proyecto que hace hincapié en la educación, el desarrollo de competencias y el empoderamiento económico de las mujeres.
Comenzó con una encuesta informal realizada entre las mujeres jóvenes de las comunidades locales. Esta estrategia de creación de vínculos informales permitió, en un primer momento, identificar a varias líderes clave que sirvieron de enlace entre el equipo del proyecto y el público en general.

Fortalecimiento de capacidades y formación en ciudadanía mundial
Posteriormente, se organizaron cursos de formación en liderazgo y empoderamiento de las mujeres en las comunidades y grupos de base. Se impartió una formación específica en Batagama Church y Kaleliya, a la que asistieron cerca de 60 jóvenes líderes.
Esos cursos, dirigidos a las jóvenes, se diseñaron siguiendo el enfoque de la Educación para la Ciudadanía Mundial (ECM) y el método Ver-Juzgar-Actuar de la JOC. Las jóvenes pudieron desarrollar una mejor comprensión de su realidad, identificar las causas profundas de los problemas a los que se enfrentan y analizar sus consecuencias específicas. También se las animó a actuar, a comprometerse más y a explorar nuevas formas de organización colectiva.

Un enfoque innovador: intercambio de experiencias y visita a un taller textil
Uno de los momentos más destacados del proyecto fue el programa de intercambio de experiencias. Esa iniciativa ofreció a las jóvenes la oportunidad de descubrir, a través de la práctica, nuevas perspectivas de empleo y empoderamiento económico.
En total, 36 jóvenes de Kaleliya, Delathura, Negombo, Colombo y Avisawella participaron en este intercambio. Una de las principales actividades consistió en una inmersión en un taller de costura en Avisawella.

Ese taller, que trabaja como subcontratista para grandes empresas, produce diferentes tipos de prendas, algunas de las cuales se venden directamente en los mercados locales. La industria textil es un sector estratégico en Sri Lanka, ya que emplea a casi el 15 % de la mano de obra industrial del país.
Las jóvenes pudieron observar de cerca las condiciones de trabajo e intercambiar opiniones con las trabajadoras. Estas últimas compartieron sus conocimientos sobre las técnicas básicas de confección (toma de medidas, creación de patrones, etc.) y las estrategias de comercialización (venta en los mercados tradicionales y uso de plataformas en línea).
Esa experiencia práctica despertó un gran interés, especialmente entre varias jóvenes que expresaron su entusiasmo por la idea de diseñar y confeccionar su propia ropa y, a largo plazo, desarrollar sus proyectos económicos personales.

Formación profesional y oportunidades comerciales
La JOC de Sri Lanka se asoció con el Centro de Recursos Wattala Vidatha para ofrecer a las jóvenes trabajadoras formación técnica, apoyo para su sustento y oportunidades comerciales. Los programas ofrecidos en 2024-2025 incluían formación profesional de corta duración para ayudar a las jóvenes a crear pequeñas empresas, acceso a herramientas y equipos para desarrollar sus actividades de subsistencia, así como la organización de ferias destinadas a promover la producción local.

Gracias a la compra de máquinas de coser, se impartió un curso de costura a una media de 40 jóvenes, lo que supuso algo más de 80 horas de formación. El programa incluía clases de costura y labores, formación en artesanía, un módulo sobre gestión financiera y microempresas, así como sesiones sobre economía social y solidaria y protección social.

El centro de formación es más que un lugar de aprendizaje: se ha convertido en un espacio de debate, encuentro y recursos accesible en todo momento. Las jóvenes pueden consultar folletos informativos, descubrir los programas realizados y acercarse al movimiento.

Por último, se organizó una exposición titulada “La aldea artesanal”. Esa feria permitió mostrar las producciones realizadas tras las formaciones y dar visibilidad a la creatividad de las jóvenes participantes dentro de su comunidad.
Un efecto transformador
El presupuesto limitado constituyó un reto importante, ya que dificultó la consecución de todos los ambiciosos objetivos del proyecto.
A pesar de esas limitaciones, el impacto global fue transformador para las participantes y sus comunidades, allanando el camino hacia el desarrollo sostenible y el empoderamiento.





















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