
En diciembre de 2025, año del centenario de la Juventud Obrera Cristiana (JOC), la JOC Argentina celebró su 85º aniversario. No se trató de un acto conmemorativo alejado de la realidad, sino de una semana de presencia militante, reflexión colectiva y lucha pública, arraigada en la vida cotidiana de los jóvenes trabajadores y trabajadoras. Estas actividades se llevaron a cabo en presencia de un miembro del equipo internacional de la Juventud Obrera Cristiana Internacional, cuya participación permitió reforzar la solidaridad internacional y reafirmar la dimensión mundial de las luchas que emprenden los jóvenes trabajadores y trabajadoras en Argentina y en todo el mundo.
Argentina hoy: crisis, precariedad y represión

Argentina está atravesando una profunda crisis social y laboral. La inflación, la pérdida de poder adquisitivo, los despidos y las reformas laborales han intensificado la precariedad del empleo y el miedo en los lugares de trabajo, especialmente entre los jóvenes. La protesta se criminaliza, se socavan los derechos y se empuja a los trabajadores a la supervivencia individual frente a la injusticia estructural.
La JOC Argentina se mantiene firme: no hay salida individual a una crisis colectiva.
La memoria como arma para el presente

La semana conmemorativa comenzó el 8 de diciembre en la iglesia de la Santa Cruz, en homenaje a los 12 de Santa Cruz, víctimas del terrorismo de Estado. El homenaje a Esther Ballestrino de Careaga, militante y antigua jocista, nos recordó que la lucha por la justicia siempre ha conllevado riesgos y que la neutralidad nunca ha salvado vidas.
Recordar a nuestros militantes desaparecidos no es algo simbólico. Es un acto político. La memoria refuerza la resistencia y pone de manifiesto la continuidad entre la represión del pasado y los intentos actuales de someter a los trabajadores y desmantelar sus derechos.
La santidad política: una militancia arraigada en la clase obrera

El 9 de diciembre, los miembros de la JOC reflexionaron sobre la santidad política, entendida como una fe viva que se expresa a través de la lucha, la organización y el compromiso con la clase obrera. Los participantes hablaron abiertamente de sus miedos, su agotamiento y sus incertidumbres, pero también de la necesidad de romper el aislamiento.
Los jóvenes trabajadores a menudo se sienten solos. Los militantes de la JOC se encargan de abrir espacios de diálogo, sensibilización y organización. La santidad, afirmamos, no es pureza moral: es elegir la justicia en lugar de la comodidad, el bien colectivo en lugar del avance individual y la lucha en lugar de la resignación.
Los derechos humanos se defienden en la calle

El 10 de diciembre, la JOC Argentina rindió homenaje a los militantes perseguidos y desaparecidos durante la dictadura y conmemoró el 50 aniversario de la desaparición de José “Pepe” Palacio, colocando una placa en el lugar donde fue secuestrado. La vida de Pepe sigue siendo un referente en materia de fe militante y compromiso obrero.
Al día siguiente, 11 de diciembre, el movimiento participó en la Marcha de la Resistencia en la Plaza de Mayo. Junto a organizaciones de defensa de los derechos humanos, sindicatos, estudiantes, jubilados y movimientos sociales, denunciamos la represión, la austeridad y las reformas laborales promovidas por el actual gobierno.
Para nuestro movimiento, manifestarse no es una opción. Salir a la calle forma parte de nuestra identidad, sobre todo cuando los derechos están amenazados. Incluso bajo un calor extremo y una intensa presión social, los jocistas desfilaron con determinación, reafirmando que el silencio sólo favorece la opresión.
Las organizaciones de la base, una respuesta a la crisis

El 12 de diciembre, la visita a la cooperativa de trabajadores El Plumerillo reveló la dura realidad de los barrios populares: hambre, inflación, agotamiento y abandono por parte del Estado. Pero también reveló una resistencia.
Las cooperativas no son obras de caridad. Son respuestas políticas a la exclusión: crean empleos dignos, apoyan los comedores comunitarios, redistribuyen los alimentos y establecen sistemas de atención colectiva. En una “época de crueldad”, las organizaciones que surgen desde la base se convierten en una forma de supervivencia y rebelión.
La visita a una fábrica recuperada y gestionada por sus trabajadores reforzó una verdad fundamental: los trabajadores no necesitan jefes para producir, pero sí necesitan organizarse.
Construir el futuro sin olvidar el pasado

La semana concluyó el 13 de diciembre con una gran asamblea en Wilde. A través de testimonios y una reflexión colectiva, los y las militantes exploraron cómo la memoria moldea la identidad y el compromiso. El sellado de una cápsula del tiempo, que se abrirá en el centenario de la JOC Argentina, simbolizó la continuidad entre las generaciones de lucha.
La lectura del Manifiesto de la JOC Argentina a sus 85 años reafirmó la posición del movimiento: la JOC no es neutral, ni burocrática, ni está desconectada de la realidad. Es un movimiento de jóvenes trabajadores y trabajadoras, implantado en los barrios y en los lugares de trabajo, que se compromete a transformar las estructuras injustas desde la base.
85 años después: la lucha continúa
La JOC Argentina celebra sus 85 años en un país marcado por las desigualdades, la represión y la incertidumbre, pero también por la resistencia, la memoria y la fuerza colectiva. Nuestra historia nos obliga a ello. Nuestro presente exige que actuemos. Nuestro futuro depende de nuestra organización.
Nadie se salva solo.
¡Viva la lucha de los jóvenes trabajadores y trabajadoras!
¡Viva la JOC Argentina!





















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