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Resistir al auge de la extrema derecha: la visión de la Juventud Obrera Cristiana Internacional

La Juventud Obrera Cristiana Internacional (JOCI) está alarmada por el auge de las ideologías de extrema derecha en todo el mundo. Estos movimientos amenazan la democracia, atacan los derechos de las comunidades marginadas y socavan décadas de avances sociales que tanto han costado conseguir. En todos los países observamos una creciente precariedad de los/as jóvenes trabajadores y trabajadoras, la estigmatización de los migrantes, el retroceso de los derechos de las mujeres y las personas LGBTQIA+ y el debilitamiento de las instituciones internacionales y la sociedad civil.

Resumen analítico

Este documento de orientación política refleja las realidades de los trabajadores y trabajadoras jóvenes de todo el mundo compartidas durante las actividades organizadas con motivo del centenario de la JOCI. Pone de relieve cómo las ideologías de extrema derecha y neoliberales se alimentan mutuamente, promoviendo el individualismo, difundiendo la desinformación y dividiendo a las comunidades mediante el miedo y la exclusión.

En respuesta, la JOCI reafirma su compromiso con la defensa de la solidaridad, la justicia y el internacionalismo. Hacemos un llamamiento a los gobiernos y las instituciones para que protejan los derechos sociales, defiendan a los grupos vulnerables, regulen las plataformas digitales y preserven el espacio democrático para los movimientos sociales. Al mismo tiempo, nos comprometemos a organizar las bases, impartir educación política, llevar a cabo acciones de incidencia a nivel internacional y construir alianzas para resistir a esta amenaza.

Las ideologías de extrema derecha no desaparecen por sí solas. Hay que combatirlas mediante la concienciación colectiva, la resistencia organizada y la convicción inquebrantable de que es posible un mundo justo e igualitario.

Introducción

La JOCI es un movimiento de jóvenes trabajadores y trabajadoras que llevan a cabo acciones para luchar contra las injusticias, a partir de su propia realidad y de su experiencia de vida y de trabajo. Los/as  jóvenes aprenden a descubrir su dignidad y el sentido de su vida a través de las acciones y actividades de la JOC. En los últimos años, hemos asistido al peligroso auge de las ideologías de extrema derecha en todo el mundo, que amenazan la democracia, propagan el odio y atacan los derechos de los jóvenes, las mujeres, los migrantes, los trabajadores y las diferentes minorías. Como movimiento comprometido con la justicia y la igualdad, la JOCI considera que es esencial comprender este fenómeno, reflexionar sobre su impacto y adoptar una posición firme para resistirlo. Este documento presenta nuestro análisis colectivo y subraya la urgente necesidad de una acción organizada contra la creciente influencia de la extrema derecha.

Definición del problema / Contexto

Percibimos la amenaza que representan las ideologías de derecha, y en particular el auge de la extrema derecha en sus diferentes formas. Ya se trate de tendencias conservadoras generales en la mayoría de los países o de gobiernos abiertamente de extrema derecha en otros, el giro global que se ha producido en nuestras sociedades es muy claro. Muchos movimientos nacionales de la JOCI observan, e incluso sienten directamente, los efectos de esta evolución y se organizan con otros para contrarrestarla. He aquí algunos ejemplos concretos:

  • En Bélgica y Austria, ya han comenzado los recortes presupuestarios que afectan a la sociedad civil, y se prevé que las nuevas medidas de austeridad también afecten el trabajo de las organizaciones.
  • En Argentina, los miembros de la JOC sienten directamente el impacto de las reformas de la seguridad social que reducen el acceso a los servicios públicos, en particular para los/as jóvenes en situación precaria.
  • En Perú, una nueva ley otorga al Gobierno un mayor control sobre las ONG, en particular las que reciben financiación internacional. Esto amenaza la independencia de la sociedad civil y corre el riesgo de silenciar a las organizaciones que defienden los derechos humanos y exigen responsabilidades a las autoridades.
  • En Sri Lanka, el nacionalismo cingalés budista de extrema derecha sigue siendo fuerte a pesar del cambio de gobierno en 2024. Se prometieron  reformas, pero persiste la falta de enjuiciamiento de los responsables de crímenes de guerra cometidos en el pasado, lo que condena a las minorías étnicas a la discriminación y a una justicia diferida.
  • En Filipinas, el espacio cívico se reduce a medida que los líderes sindicales, los activistas e incluso los grupos religiosos son tildados de «terroristas». Las redes sociales alimentan el miedo y la desinformación, lo que conduce a actos de acoso y violencia contra quienes reclaman justicia.

La agenda neoliberal de la derecha no es un problema nuevo, pero ha alcanzado un nuevo nivel de influencia en el pensamiento de las personas. Promueve el individualismo, debilita la solidaridad y hace creer a la gente que el éxito depende únicamente del esfuerzo personal. Esta forma de pensar va de la mano con las ideas de la extrema derecha que culpan a ciertos grupos y proponen respuestas simplistas a problemas complejos. Las redes sociales agravan la situación al difundir el miedo y la desinformación: sus algoritmos están diseñados para promover contenidos excesivos y sensacionalistas, lo que contribuye a reforzar los movimientos de extrema derecha y a hacerlos más aceptables.

Análisis de impacto

Este documento destaca especialmente los efectos sobre los grupos minoritarios, las instituciones internacionales y los movimientos sociales. En un foro público organizado en el marco del centenario de la JOCI, jóvenes de todo el mundo debatieron y compartieron sus propias experiencias y las realidades de sus países. Los elementos centrales de este análisis son los siguientes:

Los/as  jóvenes trabajadores/as  se ven afectados por la pérdida de los logros obtenidos por las generaciones anteriores. En varios países, el trabajo precario está aumentando, a menudo impulsado por políticas que debilitan la seguridad social y favorecen a los empleadores. La erosión de las protecciones, como los derechos de desempleo o la seguridad de las pensiones, crea incertidumbre a largo plazo y tiene un profundo impacto en la confianza de los/as  jóvenes en las instituciones. Muchos se sienten ignorados por los responsables políticos mientras intentan construir un futuro en medio de las crisis climática, económica y de la vivienda. Esta frustración y aislamiento pueden llevar a algunos a apoyar soluciones radicales o extremas. Las ideologías de extrema derecha se presentan como garantes del control y el orden, pero ofrecen menos protección y tratan a los/as jóvenes no como ciudadanos con derechos, sino como recursos humanos reemplazables. Dividen la sociedad, debilitan la solidaridad y desmantelan aún más los logros colectivos de los que dependen los/as jóvenes trabajadores/as.

Los/as migrantes son utilizados como chivos expiatorios. Una estrategia habitual de la derecha para promover y justificar ideas extremas ha consistido siempre en atacar a los grupos vulnerables que no pueden defenderse fácilmente. Los migrantes se  convirtieron  en el principal objetivo de los grupos nacionalistas y conservadores de extrema derecha, que los acusan de ser responsables de los problemas económicos, culturales y sociales, avivando así la xenofobia y el racismo. En muchas partes del mundo, el discurso hostil de la extrema derecha se ha normalizado y se ha vuelto socialmente aceptable, incluso más allá de los círculos explícitamente derechistas. Al mismo tiempo, las mujeres migrantes se enfrentan a una doble carga, ya que a menudo se las presenta como símbolos de una supuesta amenaza extranjera, al tiempo que se las excluye del debate público y se las priva de sus derechos fundamentales. Estos discursos se utilizan para justificar políticas de inmigración restrictivas, recortes presupuestarios en los servicios de integración y ayuda a la juventud, así como un refuerzo de la vigilancia y el control en muchos países.

La igualdad de género se ve amenazada. La ideología promovida por la extrema derecha devuelve a la sociedad a roles de género rígidos y esencialistas, presentando a las mujeres principalmente como madres, cuidadoras y transmisoras de valores tradicionales. Esta visión reduce a las mujeres a su función reproductiva y coloca a la familia bajo la autoridad «natural» del padre. Los ataques contra la autonomía corporal, como las restricciones al aborto y la anticoncepción, van de la mano con la eliminación de las mujeres del análisis político y social. Las voces feministas suelen ser desacreditadas o directamente atacadas, acusadas de amenazar el «orden natural» o la llamada familia tradicional. En diferentes países, los grupos de extrema derecha adaptan su retórica, llegando en ocasiones a pretender proteger los derechos de las mujeres mientras utilizan el feminismo como herramienta para promover ideas racistas o xenófobas. Las mujeres migrantes y racializadas se ven especialmente afectadas, ya que a menudo se las presenta como símbolos de peligro cultural, al tiempo que se les niega visibilidad, recursos y derechos. Aunque el lenguaje puede variar, la tendencia mundial es alarmantemente constante: desmantelar los derechos de las mujeres que tanto ha costado conseguir y reforzar el control patriarcal.

Los derechos de las personas LGBTQIA+ están amenazados. Las ideologías de extrema derecha presentan la diversidad sexual y de género como una amenaza para la familia «natural» y la identidad nacional. Las personas LGBTQIA+ son objeto de ataques directos, acusadas de socavar los valores tradicionales a través de lo que denominan «ideología de género». En muchos países, las comunidades queer se enfrentan a la criminalización, a un acceso reducido a la financiación y a una hostilidad social creciente. A nivel internacional, los avances en materia de derechos LGBTQIA+ se ven bloqueados o comprometidos en foros como la OIT, donde algunos Estados se niegan a abordar la discriminación. Estos ataques suelen ir acompañados de sexismo y racismo, silenciando las voces que cuestionan las normas patriarcales y heteronormativas.

Las instituciones internacionales se ven debilitadas. El auge de los gobiernos de extrema derecha y nacionalistas ha provocado una creciente desconfianza hacia las instituciones multilaterales como la ONU y la OIT. Países claves, como Estados Unidos, redujo o retiro  su financiación, lo que ha provocado importantes recortes presupuestarios, que en algunos organismos pueden alcanzar el 44 %. Esto debilita la cooperación mundial y amenaza la protección de los derechos fundamentales. En la OIT, los próximos debates sobre estos derechos se enfrentan a la resistencia de algunos Estados miembros, en particular de Estados Unidos, que probablemente apoyará a los países que se oponen a la lucha contra esta discriminación. Al debilitarse la solidaridad mundial, el espacio dedicado al diálogo sobre los derechos fundamentales sigue reduciéndose.

Los movimientos sociales son cada vez más atacados por leyes represivas, recortes presupuestarios y políticas identitarias que dividen. Estas organizaciones, esenciales para la defensa de la democracia, suelen ser los primeros objetivos en un clima político hostil. Al mismo tiempo, la extrema derecha utiliza una retórica que parece inclusiva, reivindicando la igualdad y la libertad para todos, negando las divisiones de clase, con el fin de ocultar sus verdaderas intenciones. En la práctica, las desigualdades se acentúan y los grupos vulnerables son excluidos. Los migrantes, por ejemplo, son bienvenidos en principio, pero en la práctica son víctimas de explotación y discriminación. Las fuerzas de extrema derecha invierten en campañas en las redes sociales que utilizan algoritmos para amplificar el miedo y las reacciones emocionales, difundiendo una propaganda cuidadosamente elaborada que parece moderada o protectora, pero que esconde una peligrosa ideología de exclusión.

La posición de la JOCI

Ante el auge de la extrema derecha, es esencial adoptar una perspectiva de clase, interseccional e internacionalista. Esto implica comprender cómo se entrecruzan la injusticia económica, las desigualdades de género y raciales, y los desequilibrios de poder a escala mundial, y construir una solidaridad más allá de las fronteras para resistir a estas amenazas inseparables. Las ideologías de extrema derecha no pueden juzgarse sin tener en cuenta su vínculo con el neoliberalismo y la amenaza estructural y global que representan.

Como Juventud Obrera Cristiana Internacional...

... nos oponemos a todas las formas de discriminación y explotación.

... nos pronunciamos claramente contra el fascismo y los mecanismos del capitalismo.

... no toleramos la ideología de extrema derecha y su normalización en nuestras sociedades y nos comprometemos activamente a combatirla.

... reafirmamos la dignidad y los derechos de todos los/as jóvenes trabajadores y trabajadoras y rechazamos el retroceso de los derechos sociales y las protecciones sociales.

... nos oponemos a la instrumentalización del feminismo con fines racistas o nacionalistas y apoyamos todos los derechos de las personas LGBTQIA+.

... defendemos el papel de los movimientos sociales y la sociedad civil y abogamos por la solidaridad y la cooperación internacionales.

Hacemos un llamamiento a los gobiernos, las instituciones y los responsables políticos para

  1. Garantizar una financiación sostenible para las organizaciones juveniles, sociales y feministas.
  2. Reforzar los sistemas públicos de protección social y rechazar la austeridad.
  3. Garantizar la independencia de la sociedad civil y poner fin a las leyes represivas contra las ONG.
  4. Defender los derechos de las mujeres y las personas LGBTQIA+ en instituciones internacionales como la OIT.
  5. Regular las plataformas digitales para combatir el discurso de odio y la desinformación.
  6. Garantizar los derechos reproductivos y financiar movimientos feministas inclusivos.
  7. Reformar las políticas de inmigración y de lucha contra la violencia para proteger, no para castigar.
  8. Reconocer las desigualdades estructurales y legislar de manera interseccional.
  9. Reformar las políticas laborales para proteger los derechos futuros.
  10. Rechazar las reformas económicas punitivas que se dirigen contra las personas enfermas, desempleadas y en situación precaria.
  11. No ceder ante la retórica de la derecha ni reproducirla.

Nos comprometemos a

  • seguir organizando la base: continuar reforzando la base entre los/as jóvenes trabajadores/as a partir de las realidades concretas que viven.
  • utilizar nuestro trabajo de proximidad para impartir educación política: llevar a cabo acciones de sensibilización en escuelas y grupos de jóvenes, impartir educación sobre la democracia y el pensamiento crítico, aprender a comprender los elementos de las ideologías y la retórica de la derecha y cómo actuar en consecuencia.
  • participar directamente en la lucha contra la extrema derecha y las ideologías neoliberales: reaccionar ante las acciones públicas de la extrema derecha, dialogar con las personas atraídas por las ideas de extrema derecha.
  • Formar coaliciones y actuar de manera solidaria: establecer alianzas con grupos de defensa de los derechos humanos, sindicatos y ONGs. Movilizar a los/as jóvenes, los interlocutores sociales y los aliados.
  • Militar a nivel internacional: participar activamente en foros e instituciones internacionales para defender los derechos fundamentales.

Conclusión

El auge de la extrema derecha no es una amenaza lejana o abstracta: está ocurriendo aquí y ahora, con consecuencias reales y nefastas para los jóvenes, los trabajadores, en particular los migrantes, las mujeres y otras comunidades marginadas. Socava la democracia, siembra la división y busca destruir décadas de progreso social. Esta realidad exige una acción urgente.

Como Juventud Obrera Cristiana Internacional, creemos en el poder de la solidaridad y la acción organizada. No somos impotentes ante el odio y la injusticia: cuando estamos unidos, podemos resistir. A través de nuestro trabajo sobre el terreno, la educación política y la cooperación internacional, seguiremos defendiendo la dignidad, la igualdad y el derecho de todas las personas a participar plenamente en la sociedad.

Ha llegado el momento de actuar. La democracia y la justicia social no se defienden solas. Nos corresponde a nosotros hacerlo.

 

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