La Juventud Obrera Cristiana Internacional (JOCI) condena enérgicamente la agresión militar, la intervención extranjera y el presunto secuestro del jefe de Estado de la República Bolivariana de Venezuela, perpetrados por el Gobierno de los Estados Unidos de América el 3 de enero de 2026.
Estas acciones constituyen una grave violación del derecho internacional y de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas, en particular el respeto de la soberanía, la integridad territorial, la independencia política y el derecho de los pueblos a la libre determinación. El uso de la fuerza militar, junto con el secuestro ilegal de un jefe de Estado, se inscribe en un contexto más amplio de escalada de agresiones en la región, con informes que señalan el asesinato de pescadores civiles por parte de las fuerzas estadounidenses, que posteriormente los calificaron de delincuentes sin pruebas ni un proceso justo. Esta violencia extrajudicial contra civiles viola las normas internacionales, amenaza la estabilidad mundial y fomenta un clima de miedo, impunidad y violaciones de los derechos humanos.
Como movimiento mundial de jóvenes trabajadores inspirado en los valores cristianos y comprometido con la justicia, la paz y la dignidad humana, la JOCI rechaza categóricamente el militarismo, el imperialismo, los secuestros políticos y las intervenciones extranjeras que atentan contra la población civil o violan el derecho de los pueblos a la autodeterminación. Afirmamos que los conflictos entre naciones deben resolverse por medios pacíficos: el diálogo, la diplomacia y el respeto del derecho internacional.
La JOCI rechaza firmemente todas las formas de opresión y violación de los derechos humanos, ya sean impuestas por una intervención extranjera o ejercidas por las autoridades nacionales contra su propio pueblo. La dignidad, las libertades y los derechos de los pueblos deben respetarse siempre. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que actúe de manera responsable, dé prioridad a la protección de la vida de los civiles y defienda los principios de paz, diálogo y coexistencia legítima entre las naciones.
Expresamos nuestra profunda solidaridad con el pueblo venezolano, en particular con las comunidades y los lugares directamente afectados por este ataque. Nuestros pensamientos están con las familias que han sufrido el miedo, el trauma, las pérdidas y la perturbación de su vida cotidiana. Ningún pueblo debería verse obligado a sufrir violencia o inseguridad debido a luchas de poder geopolíticas. La protección de la vida y la dignidad humanas debe seguir siendo el centro de toda acción política.
A nuestros camaradas de la JOC Venezuela, en particular a los jóvenes trabajadores y trabajadoras, a los líderes comunitarios y a los movimientos populares, les expresamos nuestra solidaridad. No están solos. Su dignidad, su resiliencia y su lucha por la paz y la autodeterminación son compartidas por los jóvenes trabajadores y trabajadoras y las personas de conciencia de todo el mundo.
Reiteramos nuestro urgente llamamiento a la paz, al diálogo y al respeto del derecho internacional como única vía hacia la justicia y la seguridad duradera. Que la solidaridad prevalezca sobre la violencia y que la paz prevalezca sobre la agresión.
“El bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país...” – Papa León XIV
JOCI - Bruselas, 5 de enero de 2026









Español
Français
English 