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Jóvenes trabajadores/as en movimiento: Un llamado global por la dignidad, la Justicia y el trabajo digno

Este 1° de mayo, Día Internacional de las y los Trabajadores/as, nosotros, las y los jóvenes de la Juventud Obrera Cristiana Internacional (JOCI/IYCW), alzamos nuestras voces juntas y juntos en todo el mundo.

Hablamos desde nuestras realidades concretas — desde fábricas y hogares, desde las calles y plataformas digitales, desde comunidades rurales y barrios urbanos. Somos parte de una historia viva de más de un siglo de lucha, donde generaciones de jóvenes trabajadores/as se han organizado no solo para defender la dignidad del trabajo, sino para transformar la sociedad a través de la solidaridad, la acción colectiva y la esperanza.

Hoy enfrentamos un sistema global que sigue poniendo el lucro por encima de las personas. Las guerras, la inestabilidad económica, la migración forzada y la crisis climática no son cuestiones abstractas — son realidades diarias que marcan nuestras vidas. Millones de jóvenes están atrapados en el desempleo, el trabajo informal y la explotación. Muchos se ven obligados a migrar para sobrevivir, solo para encontrar discriminación, inseguridad y exclusión. Las jóvenes trabajadoras continúan cargando con el peso de la desigualdad, la violencia y la invisibilidad en los lugares de trabajo y en la sociedad.

Esta realidad amenaza no solo nuestro presente, sino también la posibilidad de un futuro digno.

Sin embargo, nos negamos a aceptar esto como inevitable.

Como jóvenes trabajadores/as, no somos víctimas — somos protagonistas del cambio. A través de nuestro movimiento, analizamos nuestras realidades, construimos conciencia colectiva y actuamos para transformar las estructuras injustas. Nuestra fuerza reside en nuestra unidad, nuestra diversidad y nuestro compromiso compartido con la dignidad, la justicia y la solidaridad.

Nuestras voces se reflejan en las experiencias vividas de jóvenes trabajadores/as en todo el mundo:

  • Trabajo largas horas como repartidor sin contrato ni protección. Si me enfermo, no gano nada. A través de la JOC, entendí que este no es solo mi problema — nos estamos organizando para exigir derechos para los trabajadores de plataformas.” — Joven trabajador de Indonesia

  • “Dejé mi país para apoyar a mi familia, pero como trabajador migrante enfrento explotación y miedo a hablar. En el movimiento encontré un espacio donde mi voz cuenta y donde luchamos juntos por la dignidad.” — Joven trabajador de México

  • “En el mercado informal trabajamos todos los días sin seguridad ni reconocimiento. Antes pensaba que esto era normal. Ahora organizamos a otros jóvenes trabajadore/as para defender nuestros derechos y mejorar nuestras condiciones.” — Joven trabajadora de Congo Brazzaville.

  • “Incluso en Europa, muchos jóvenes están atrapados en empleos precarios, con contratos cortos y sin futuro. Ser parte de la JOC nos da la fuerza para actuar colectivamente y cuestionar este sistema.” — Joven trabajadora de Bélgica

Estas voces nos recuerdan que nuestras luchas están conectadas — y nuestras acciones también deben estarlo.

Por ello, exigimos:

  • Protección social universal para todos los/as jóvenes trabajadores/as.
  • Trabajo digno con derechos, salarios justos y condiciones seguras.
  • El fin de la explotación laboral, especialmente en la economía informal y en las nuevas formas de trabajo.
  • El pleno respeto y la protección de los derechos de los/as jóvenes trabajadores/as migrantes.
  • La erradicación de la violencia de género en todos los espacios laborales
  • Acceso a una educación y formación de calidad vinculadas al trabajo digno.
  • Acciones urgentes y justas frente a la crisis climática, garantizando una transición justa para los/as trabajadores/as.
  • La paz y el fin de los conflictos armados que destruyen vidas y comunidades.
  • El reconocimiento y fortalecimiento de las organizaciones de jóvenes trabajadores/as.

Reafirmamos nuestro compromiso de seguir construyendo un movimiento global de jóvenes trabajadores/as basado en la solidaridad y la acción. Seguiremos organizándonos, sensibilizando y actuando — en nuestros trabajos, comunidades y sociedades — para asegurar que el trabajo esté al servicio de la vida, y no al revés.

En este Primero de Mayo, no solo alzamos nuestras voces en protesta — las alzamos con determinación, unidad y esperanza.

¡Por la dignidad, por la justicia, por un futuro donde cada joven trabajador/a cuente — seguiremos en la lucha!

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