
Distinguido presidente, director general, delegados,
La Juventud Obrera Cristiana Internacional acoge con satisfacción el informe del director general sobre la inteligencia artificial (IA) y el futuro del trabajo.
El informe nos recuerda que la IA no es neutral, y nos advierte de que su impacto dependerá de las decisiones que tomemos como sociedades. La tecnología está agravando la desigualdad y la inseguridad, pero debería contribuir al trabajo decente y a la dignidad humana.
Como movimiento de jóvenes trabajadores/as de todo el mundo, nos preocupa profundamente que muchos jóvenes ya estén entrando en un mercado laboral marcado por la precariedad, la informalidad y la incertidumbre. Consideramos que la IA y la digitalización agravan esta situación, mientras que los/as trabajadores/as quedan excluidos de la toma de decisiones.
El informe destaca acertadamente que los/as jóvenes trabajadores/as son especialmente vulnerables porque muchos puestos de trabajo de nivel inicial están expuestos a la automatización. Para muchos jóvenes, estos trabajos no son simplemente tareas, sino el primer paso hacia la estabilidad, la adquisición de competencias y la dignidad.

Nos gustaría compartir la historia de Erson, un trabajador de 31 años de Bandung, Indonesia.
«Antes de la pandemia, Erson dirigía una pequeña imprenta. Pero los ingresos inestables y la crisis económica lo llevaron a la quiebra.
En 2023, se incorporó a una plataforma digital de transporte compartido como conductor. Para poder trabajar, primero tuvo que comprar una motocicleta a crédito, ya que no disponía de los medios para adquirirla.
Hoy en día, trabaja desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche, y a menudo durante toda la noche, solo para ganar menos de 5 dólares al día. Espera largas horas, antes de que le hagan reservas mientras compite con otras plataformas digitales y se enfrenta al tráfico, al calor extremo y a las fuertes lluvias.
La plataforma afirma que los conductores son independientes. Pero, en realidad, el algoritmo de IA controla el acceso al trabajo. A los conductores que no pueden permitirse comprar el uniforme de la empresa se les da menor prioridad en las reservas. A pesar de trabajar un número excesivo de horas, Erson no tiene protección social, ni seguro, ni seguridad social, ni prestaciones laborales.
Su historia refleja la realidad a la que se enfrentan muchos jóvenes trabajadores/as en la economía de las plataformas. Detrás de la innovación digital y la inteligencia artificial hay seres humanos que luchan por la supervivencia, la dignidad y su reconocimiento.
Los avances tecnológicos deben seguir estando centrados en el ser humano. Deben apoyar a los/as trabajadores/as, no sustituir su dignidad, su autonomía y, sobre todo, su humanidad.
Por lo tanto, la Juventud Obrera Cristiana Internacional hace un llamamiento a la OIT, a los gobiernos, a los empleadores y a las organizaciones de trabajadores/as para que adopten medidas concretas.

En primer lugar, pedimos una regulación más estricta del trabajo en plataformas y de la gestión algorítmica para garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y la protección de los derechos de los/as trabajadores/as.
En segundo lugar, pedimos sistemas de protección social universales que incluyan a los/as trabajadores/as de plataformas, a los trabajadores del sector informal y a los jóvenes con empleos atípicos.
En tercer lugar, pedimos que se invierta en educación accesible, alfabetización digital y aprendizaje permanente para que la transformación tecnológica no deje atrás a los/as trabajadores/as de las comunidades y países más pobres.
En cuarto lugar, pedimos una participación significativa de los/as trabajadores, especialmente de los/as jóvenes, en la configuración de las políticas de IA y las tecnologías en el lugar de trabajo a través del diálogo social y la negociación colectiva.

Y, por último, instamos a los gobiernos, a los empleadores y a la comunidad internacional a que garanticen la regulación de la IA y los algoritmos. De este modo, que proteja a quienes la utilizan y a quienes puedan verse afectados por ella, garantizando la justicia social, la solidaridad y el trabajo decente para todos/as, en lugar de perpetuar la desigualdad entre países y dentro de ellos.
El futuro del trabajo no debe estar determinado únicamente por los mercados, la inteligencia artificial o los algoritmos. Debe configurarse de forma democrática, situando a los trabajadores en el centro.
Como dijo nuestro fundador: «Cada joven trabajador vale más que todo el oro del mundo».
Gracias.









Español
Français
English 